¿Pierde terreno la educación ética en la actualidad? Javier Arancibia Castro[1].
Contextos y preguntas.
Es una pregunta compleja, pero que no mucha gente se la hace en serio. Actualmente al ver noticias, leer los periódicos, vemos la vorágine de la Globalización y su enorme apetito por tecnología y apertura económica, lo que se traduce en mayor implementación de cursos y recursos de innovación y preparación de alumnos para enfrentar los actuales desafíos. En las actuales políticas educacionales, todo apunta a que el alumno debe aprender más Matemática, Física, Computación, entre otros, es decir que debe tener ciertas Competencias, para salir a la sociedad. Esto ha dejado de lado asignaturas como la Religión, la Filosofía (más bien psico-sofía), y otros ramos anteriormente obligatorios como Francés los cuales, se han transformado en piezas de museo, es decir, que el alumno debe ser más competente en lo que desarrolle posteriormente como persona integrada a la sociedad y al lugar en donde se desempeñara, por tanto hay algunas asignaturas que simplemente “no caben” dentro del esquema que actualmente se necesita. Y es que la actual reforma, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y por el Banco mundial no apoya una reforma educacional sin un componente que realmente le interese. He aquí que explicaré un poco más. En un documento generado por esta última institución, dice lo siguiente “La educación postsecundaria es la que se considera de nivel profesional y, como tal, está configurada en su plan de estudio, método de instrucción y retórica, pero en realidad es "cuasiprofesional" o educación general en el sentido de que genera graduados que no encuentran empleos que correspondan directamente a sus campos de estudio”[2]. En esta educación se genera cuasiprofesionales, es decir se consideran profesionales todos aquellos que alcanzan a trabajar en un puesto de trabajo para el cual estudiaron, por tanto el BID solo apoya reformas en donde se genere capital humano capacitado dotado de destrezas para de esta forma se abaraten costos de producción para las grandes transnacionales, las pequeñas empresas y reparticiones gubernamentales[3].
También observamos a una clase política que habla de claridad y transparencia, pero que a la vez, se ve inmiscuida en muchos escándalos burocráticos y de malversación de fondos. Esta clase política, que canta canciones de Víctor Jara con su puño en alto aclamando e invocando un idealismo de museo, populismo falso y que por otro lado, agobia a los ciudadanos con una salud y educación paupérrimas, con planes millonarios de pavimentación que no duran lo que deben durar, con problemas de recursos en nuestra misma Región que no llegan directamente a la ciudadanía. Una gran parte de estas personas también trabaja en el poder legislativo que además no concurre a las sesiones en donde se discuten leyes como la mejora salarial de los trabajadores, y hasta algunos en esas sesiones, se dedican a hacer otras cosas menos a discutir seriamente acerca de lo que al país le conviene. Realmente da para pensar que aquel cantautor debe estar revolcándose en su tumba.
Ante estos acontecimientos cabe la pregunta anteriormente hecha, ¿Qué pasa con la educación ética? ¿Qué sucede con ese Ingeniero Comercial de gobierno que no aplica la ética en su trabajo o con aquel parlamentario que no cumple con sus deberes y se dedica a negociar antes que a legislar? ¿Es una falla de la Escuela, de la Universidad o del hogar?
Eso es lo que trataremos de comprender por medio del presente ensayo. Pero antes de esto debemos dejar en claro ciertos aspectos de esta ponencia: no es el interés del que habla ofender nadie, sino observar las causas de por qué la gente que regula las leyes, y que debería tener una conducta intachable éticamente, no la tiene por los motivos que analizaremos aquí. Hecha esta aclaración comenzaremos a analizar las distintas instancias de la educación ética.
¿Dónde comienza la educación ética?
Sin duda alguna que desde el hogar, el niño se forma junto con sus padres, no solo su carácter, proveniente de la genética, es decir los modales propios de sus padres sino además, de la convivencia interna del núcleo familiar con el cual debe convivir por largo tiempo. La familia es espacio socioeducativo para el aprendizaje ético. Es la célula social constituida por el padre, madre y los hijos de ambos, constituyendo el grupo social primario de la persona. Pero que pasa con las familias en donde fueron criados y educados los actuales modelos que estamos analizando en este ensayo, ¿Qué ocurrió con los valores que esos padres le inculcaron? ¿Lo hicieron realmente?
Si tomamos el plano Aristotélico, combinado con el hecho de que es en la familia donde se forja el carácter y la costumbre, y también un ideal de felicidad, debemos decir que en la familia asimismo se forma el carácter del futuro ciudadano. Pero no olvidemos que dicho carácter no proviene de un entelechia interplanetaria, sino que es transmitida por medio del ordenamiento existente en la sociedad y el estado, o como llamaría Aristóteles, polis y estas obtienen su validez a partir de la tradición y el consenso general[5]. Pues bien, los padres deben forjar el carácter conforme a lo que la sociedad tiene como virtudes supremas. ¿No es acaso un ideal de la sociedad el tener templanza, valor, generosidad, justos medios que apuntan a la felicidad? Muchos de estos jóvenes han sido formados en virtudes y caracteres pero, no siempre se actúa conforme a los justos medios. De cierta manera en aquellas familias se ha perdido el norte acerca de lo que realmente debe ser un ciudadano, uno que debe ser generoso con los demás y con los débiles, aquel que debe tener templanza en una sala donde se discuten cosas importantes para la polis y no desenfrenarse haciendo cosas que no corresponden en un lugar, importante como por ejemplo el ágora. He aquí otra de las virtudes aristotélicas, como la prudencia o phronesis en la que se es decisiva para el actuar ético del sujeto. Es a la prudencia la que le corresponde reconocer los medios y las formas adecuadas que conlleven al bien, pero ¿Es lícito actuar de una forma ante algunos para comportarse de otra muy distinta cuando se está en el poder? Ocurre, -pueden decir algunos- que al parecer no existe una ética que regule el actuar de la gente que gobierna, o mas bien no hay una escuela que enseñe a ser ético cuando se está en el poder, -en este caso creo estar en desacuerdo como lo veremos mas adelante- se podría decir que igualmente los padres, o mas bien la familia no tiene la obligación de enseñar como gobernar una sociedad, por lo que estas personas, solamente estarían sirviendo a ciertos intereses comunes y que existe en esos casos una especie de doble efecto que al gobernar se pasa a llevar ciertos principios. Pero esto, de cierta forma no es así –según mi punto de vista- puesto que para actuar en cualquier ámbito se necesita prudencia, empero de que las virtudes éticas que la misma sociedad propone, orientan la actitud moral del sujeto. Y me sería inconcebible que personas que llegan a tomar las riendas de una sociedad no hallan sido formados en las virtudes y prudencia, en actitudes morales para llegar a esos cargos, como diría Aristóteles se debe cultivar la virtud de la amistad, para pasar de la individualidad a la comunidad o a la polis.
Es importante el rol de la familia por tanto en la formación ética en las personas, y al parecer hay algo mas que debe ser analizado, puesto que quedan bastantes cabos sueltos, con solo analizar a la familia. El hogar en donde se formaron esas personas son de clase media y de clase alta, por lo que varios de ellos tiene un manejo acerca de lo que es ser realmente un ciudadano, si es que comenzamos a analizar genealógicamente a los sujetos de nuestra ponencia, pero baste decir que sí hay tradición en ellos, por tanto se puede decir que hay una especie de escuela que los hace llegar a donde estan. Por ello es importante analizar la escuela, para ver que ocurre, en el lugar por antonomasia de la educación ética.
¿Si no es la familia que es entonces?
La respuesta puede también estar en el ámbito educativo, es decir en la escuela, o mejor dicho, en la comunidad educativa. Entendemos por comunidad educativa como el lugar en donde la persona se inserta de forma habitual y estable durante su infancia, niñez y juventud. Es el conjunto de personas interrelacionadas y constituidas con un fin educativo de carácter estable, en la que todos participan durante un periodo de tiempo[6].
Es en esta institución donde se da también la formación ética, entendida como la preparación de una reflexión crítica y la deliberación acerca tanto del sentido de la vida como de las reglas y normas que regulan la convivencia entre las personas. Dicha reflexión se expresa en la capacidad de optar y tomar decisiones así como de evaluar los actos y reorientarlos hacia fines y valores comunes[7].
La comunidad educativa -a juicio de Cobos-, está constituida por varios agentes que influyen dentro de dicha comunidad[8]. Los primeros son los profesionales de la educación, los que se encargan de forma directa con el segundo grupo conformado por los sujetos de aprendizaje, es decir los futuros ciudadanos. Debemos tomar en cuenta a los apoderados, quienes apoyan a los sujetos de aprendizaje y son los que eligen cuál es el tipo de comunidad educativa en donde su hijo se desarrollará por un período de 12 años. Este aspecto o más bien decisión por parte de los padres, es importante para el futuro del niño, y marcará la tendencia que un padre tiene con respecto a la formación que quiere darle a su hijo. Por último existen los paradocentes, quienes se encargan de que la comunidad educativa funcione en sus aspectos más básicos. Por mucho tiempo, los paradocentes se mantuvieron al margen de la educación, pero hoy en día cobran una fuerza importante, puesto que mucho de ellos son un ejemplo de conducta, además de tener una relación de amistad con los alumnos, quienes se convierten en amigos y confidentes de los distintos problemas que se presentan dentro de las comunidades educativas.
Pues bien, ¿Cómo ayuda la comunidad educativa al aprendizaje ético de los futuros ciudadanos? Básicamente en tres momentos. En la primera etapa los profesionales de la educación deben compartir y demostrar la autoridad positiva, enseñando lo que es el bien y la justicia[9]. En una segunda etapa los profesionales deben inculcar el deber, el respeto, la justicia y la solidaridad. En la última etapa, en donde los sujetos de educación ya son jóvenes, es fundamental la sustitución de modelos, es decir cuando comienzan ya mas marcadamente a tener un modelo de conducta siguiendo a otras personas como sus propios compañeros, profesores, personajes de los medios de comunicación social etc. Es en estos momentos cuando los jóvenes buscan otro tipo de modelos a seguir, paralelo a la búsqueda de la personalidad e identidad propia. Por otra parte, en esta edad comienza en el joven un cuestionamiento acerca de la sociedad, y es el terreno propicio para modelar la ética en aquellos jóvenes.
¿Qué ocurre con la educación de aquel muchacho que mañana será –y que alguna vez fue- el líder que deberá tomar las riendas de nuestra sociedad, quien deberá ser ejemplo de conducta, de trabajo y honradez? Pues bien, no debemos olvidar que mucho de ellos reciben una sólida formación valórica en Colegios que son de elite y reconocidos a nivel nacional. No se puede dudar de la honradez y seriedad de aquellas instituciones, que no relativizan ni tampoco tranzan en lo que a formación valórica se refiere. Aun que por otro lado, la ética educativa se ve enfrentada a un serio problema curricular en nuestro país, puesto que no hay un plan consistente en Chile en cuanto a la ética. Súmese a eso que en la practica, las ciencias como la Matemática han ido desplazando la importancia de la ética por el ajetreo de la globalización y otras carreras que ocupan un lugar mas privilegiados desde la perspectiva de los sujetos de la educación[10]. Agreguemos a eso, que hoy en día se vive en una cultura de lo inmediato, en donde todo lo que necesitemos esta al alcance de la mano, formando de esa manera otra característica, personas y ciudadanos netamente utilitaristas, que conforme a lo que una asignatura –en el caso de la educación- le pueda entregar es el valor y aprecio que le darán. Es así que la asignatura de ética, y filosofía no representa para el sujeto de aprendizaje, algo útil para su futura formación, por tanto es desechada y menospreciada, sin saber el enorme aporte que puede hacer ésta para su desarrollo integral de ser humano[11].
La sociedad y su rol en la formación ética.
En el tejido social –como lo llama Cobos-, existen distintas instituciones que conforman un todo de sistema, en el cual se desenvuelve y avanza el ser humano a través del tiempo. Muchos pensadores, han tratado de estudiar la sociedad, autores como Marx, Durkheim, Bourdieu y Bernstein, los cuales han tenido distintas ideas en educación. Ahora mostraremos cual ha sido algunas ideas en educación de uno de estos autores para comprender mejor el rol de la educación ética.
Para Durkheim en toda sociedad, existen dos tipos de cohesión. La cohesión mecánica está referida a la transmisión de la cultura como por ejemplos los ritos, las tradiciones, costumbres y que toda sociedad posee en diversas formas. En tanto la cohesión orgánica es el aspecto que estudia la forma en que una sociedad se organiza y funciona internamente[12]. La mentada cohesión tiene directa relación con el matiz educativo y presenta tres aspectos tanto curricular y también en el fin que cada sociedad espera de los nuevos ciudadanos. Estos tres aspectos son; disciplina, participación ciudadana y autonomía es decir, lo perteneciente e inherente a la cohesión orgánica.
En primer lugar cada persona debe tener disciplina y esto tanto en lo que la sociedad desea como en lo que se requiere de cada ciudadano. Se espera por tanto que esa persona tenga un papel social es decir, que tenga un rol como por ejemplo un oficio, un cargo, trabajo etc. Además se espera que ese ciudadano tenga un comportamiento adecuado a los códigos que cada sociedad posee e impone. Es en este punto, donde se juega la educación ética en el futuro ciudadano, como sabemos existen muchos tipos de ética, pero ¿Cuál es la ética mínima necesaria para poder partir y al fin y al cabo, convivir bajo dicha ética? Debe por tanto existir una ética de mínimos o más bien una trascendentalidad ética, que abarque a todos los seres humanos por igual, y por tanto a toda la sociedad.
Por otra parte, es relevante –a juicio de Durkheim- que el ciudadano tenga su autonomía, es decir tome sus propias decisiones, dentro de un marco de libertad, pero que además participe en la conformación de la sociedad, es decir que colabore por medio de la participación ciudadana. Pues bien, no existe una trascendentalidad ética definida, ni tampoco mucho de los ciudadanos se manifiestan y optan por una ética, pero a veces no son consecuentes con ellos mismos, y se enfrascan en los problemas anteriormente planteados. Por otro lado si analizamos la actualidad, nos vemos enfrentados a una sociedad elitista y exigente, ávida del éxito en donde aquel que más dinero gana, es el más exitoso, mientras que son fracasados aquellos que no consiguen ganar y adquirir todo lo que se proponen. Cabe señalar ademas –a mi juicio- que vivimos en un mundo individualista, es decir con dos leyes importantes para sobrevivir en un sistema liberal en donde es imprescindible dos leyes, una que es un darwinismo social a nivel individual, es decir en donde los que son fuertes sobreviven, y empero la idea de que si hay una oportunidad de tomar algo -que a lo mejor no nos pertenece- se debe aprovechar puesto que otro lo tomará y nos quedaremos de manos vacías. Esto por tanto llevaría a que algunas personas lucren con sus trabajos y mantengan e impongan un sistema en el cual, la ética es solo una metafísica, o discurso, para calmar a aquellos que indagan y buscan la verdad. Muchos pueden decir, “existe la prensa, el cuarto poder que informa a toda la ciudadanía”, pero ¿Qué tan efectivo puede ser aquello si muchos medios de comunicación social, están manejados por grandes conglomerados gubernamentales y económicos? Pues bien, Habermas, nos dice que sin una metafísica (palabra que la orienta a la moral) no se puede hacer política, por tanto sin una trascendentalidad ética no se puede prácticamente gobernar, pero ¿Cómo es que el sistema funciona si al parecer no existe una ética de mínimos? Nos es el fin de este ensayo, lo importante es que la educación ética, al parecer, pierde terreno a raíz de las distintas instituciones en donde los que trabajan en pos de la transparencia del sistema, no actúan a la altura de los cargos que ocupan. Una de aquellas causas es el bombardeo de los medios acerca del exitismo exacerbado, como también la historia personal en la que ellos han tomado ciertas decisiones, pero que afectan a los demás.
Otra interesante visión es la que tiene Bernstein, quien en sus estudios en relación a los códigos educativos, elabora una teoría sociológica educativa del lenguaje, pero por sobre todo hace una excelente distinción de pedagogía visible y pedagogía invisible. Para comprender este esquema, debemos partir de una comprensión lingüística que se da en la sociedad y en sus clases sociales. Por una parte, es fácil comprender –desde el punto de vista sociolingüístico- que un niño de clase baja posee un lenguaje particularista, simple tanto sintáctica como semánticamente, por tanto, maneja un código sociolingüístico más restringido, por tanto aprende con mayor dificultad, y por tanto le cuesta comprender el entorno educativo en donde se desenvuelve. Por otro lado los jóvenes de clase alta desde niños poseen un lenguaje universalista y elaborado sintáctica y semánticamente, por lo que pueden aprender con menor dificultad y ellos pueden comprender mejor el entorno educativo que les rodea, es decir aprehender las orientaciones que el establecimiento quiere para ellos. Desde esta plataforma, Bernstein alza dos conceptos que quiero traer a colación, el de pedagogía visible e invisible. Pedagogía visible para Bernstein es aquella en donde existen criterios claros de evaluación y donde se da pocas opciones de variar la transmisión de conocimientos. Según Bernstein la clase obrera prefiere este tipo de pedagogía poniéndose a disposición de lo que el profesor le diga. Pero también la clase media tradicional prefiere en cierta medida este tipo de pedagogía más conservadora y autoritaria, en donde el valor que se impone es el individualismo, y con valores definidos. En cambio en la pedagogía invisible, los criterios de evaluación son difusos, con variaciones en la forma de entrega de conocimiento. Según Bernstein la nueva clase media que tiene una mentalidad corporativista y que posee valores ambiguos prefiere este tipo de pedagogía puesto que pueden ayudar a sus hijos y poseen capital cultural y lingüístico para exigir una mejor educación, ya que no olvidemos que la clase media escala y/o surge dentro de la meritocracia, por tanto esta ultima es el medio por antonomasia para llegar alto. En consecuencia la clase alta no necesita de los méritos como la clase media puesto que tiene los recursos para llegar a donde quiera.
Este aspecto lo quiero relacionar con otro autor llamado Bourdieu y su concepto de violencia simbólica y su relación con la pedagogía invisible. Violencia simbólica es el poder que impone significaciones es decir ideas de mundo, de hombre, cultura de manera legitima. Esta por tanto encubre las relaciones de fuerzas que existen dentro de esa sociedad haciéndolas parecer como inmutables, naturales y justas, fundamentando de esa manera la desigualdad existente entre las distintas clases sociales y la jerarquía predominante. A juicio de Bourdieu existe una intima relación entre la escuela y los grupos dominantes. Dicha relación –según el autor- queda oculto bajo la autonomía y neutralidad que debe tener la educación en una sociedad. Es una especie de pedagogía invisible –tomando esta nomenclatura de Bernstein- en que solo la gente de clase alta tiene acceso y puede además comprender los contenidos, puesto que aquellos padres y maestros forman futuros gobernantes, en donde no es necesaria la meritocracia –típico aspecto que se da en las clases media y baja- y serian estos los primeros quienes mantendrán el sistemas de clases y los conceptos de autonomía y neutralidad. Por otro lado la pedagogía por medio de su código integrado[18], trata al alumno como una persona integra y lo forma en todos los ámbitos del conocimiento, arista no menos importante para formar futuros lideres. Pero por mucho que se le dé un conocimiento especial a estos futuros lideres, la ética es algo que constantemente se hará presente en los actos voluntarios y de discernimiento que haga cuando esté ejerciendo sus roles de conductor de una sociedad, por ello es importante que exista una ética del liderazgo para el bien de todos los que conforman la polis. Con esto quiero decir que se debe volver a unir lo que desde siempre a través de la rueda de la historia ha estado desunido, hablo de la Política y la Ética.
Cambiar la sociedad actual por medio de una utopía o más bien de un proyecto histórico basado en una utopía es ya un camino que no logró buenos resultados, por lo que se debe luchar dentro del sistema y no excluyéndose, es decir con la plena participación como propone Durkheim. Por medido de una educación liberadora, es decir que saque al educando de su situación alienante o de existir solamente para satisfacer las necesidades propias, o como diría Arendt que haya “acción” entendida como participación en la vida política. Se debe por tanto educar para que existan y se lleven a cabo los valores, actitudes y hábitos indispensables para construir una verdadera sociedad de seres humanos.
Conclusión.
La educación ética se forma desde el primer momento en que el ser humano se enfrenta al mundo, en especial en las relaciones familiares, que es el laboratorio para salir a la sociedad. Tampoco podemos olvidar a la institución educativa, que forma durante un periodo de tiempo bastante extenso al futuro ciudadano, el cual deberá enfrentar una sociedad que lleva como estilo de vida y de convivencia un pluralismo –en el sentido de diversidad- con sistema de consumo, hiperinformación e individualismo. Y en este sentido retomo a el pensamientote Di Girolamo, en el cual vemos que hoy en día -y ha sido una constante hace años- que las universidades han ido entregando comprimiendo el saber condensándolo y parcelándolo en beneficio de la rapidez de los resultados y de los recursos[20].
Pero ¿Qué ocurre con el sujeto de nuestro problema? ¿Por qué no tiene criterios y hábitos éticos para desenvolverse dentro de la sociedad? La respuesta está –a mi juicio- en dos aspectos. Primero fue formado en solo una disciplina en donde lo importante es que siempre se debe tener un saldo a favor, es decir que hallan utilidades para la institución de la cual trabaja, puesto que así como ningún presidente puede terminar con menos territorio del cual le fue entregado, así tampoco ninguno de estas personas que se ocupan de los cargos políticos, tampoco pueden terminar con utilidades en contra. De esta forma, nuestro sujeto de estudio puede contribuir a mantener el modelo, y también prolongar la estancia de su colectividad y por ende perpetuarse en el poder a pesar de que los saldo no sean a favor de los bienes y fines comunes a toda la sociedad. El otro aspecto a tener en cuenta, es que la ocasión que tiene una persona de clase media que ha conocido la pobreza y ciertas dificultades, no resiste la tentación de aprovechar el momento de poder beneficiarse mas allá de lo que se puede respaldar económicamente, tomando en cuenta en que el sistema en el que actualmente nos enfrentamos tiene a un tipo de ciudadano que no reclama por una mejor administración política de los recursos, ni tampoco participa activamente como ciudadano. No es interés el ver como se soluciona este problema sino solo vislumbrar y buscar los orígenes que puede tener este tipo de conflicto, la solución vendrá en un ensayo posterior.
[2] San Martín V., La Formación en Competencias: El desafío de la Educación Superior en Iberoamérica. En: OEI-Revista Iberoamericana de Educación. Pág. 2.
[3] Cf. Ibid. “Este fenómeno ocurre como consecuencia de que las sociedades necesitan un capital humano dotado de una amplia variedad de destrezas. Varias de estas habilidades se adquieren en la educación superior universitaria o no universitaria”.
Cf. Habermas J., Discurso acerca de la Razon secular y Religión en el Estado Moderno. En: “Boletin Informativo” Nº 18, ABRIL-JUNIO DE 2005. Ed. Centro Basilea de Investigación y apoyo, A.C. Mexico 2005. pag. 15